27/5/14

Formula 1 y las 500 Indy: dos estilos que trascienden la velocidad




Formula 1 y las 500 Indy: dos estilos que trascienden la velocidad

Las 500 Millas de Indianápolis y la F1 contrastan las características americanas y europeas, reflejadas en el deporte

lanacion.com.ar.-Roberto Berasategui

¿Ustedes saben por qué el fútbol no termina de triunfar en los Estados Unidos? Porque el americano no puede entender cómo hay gente que está sentada en su butaca durante 90 minutos con la probabilidad de que el partido finalice sin goles. ¿Cómo un norteamericano soportará un espectáculo que puede no contar con emociones?". Así, tajante, fue la explicación de Max Mosley, por entonces presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), a fines de la década de los 90, cuando el automovilismo americano de monopostos, pese a aquella división entre el CART y la IRL, gozaban de la acentuada curva de ascenso promocional y la Fórmula 1 acusaba recibo.

Mosley, hijo de sir Oswald Mosley, un reconocido fascista británico, trascendió las fronteras del automovilismo y protagonizó un escándalo mayúsculo al participar en una orgía sadomasoquista, salía así, en Nürburgring ante una conferencia de prensa, a defender el espíritu de la Fórmula 1.

"Es la máxima categoría del mundo automovilístico. Acá hay tecnología aeroespacial, desarrollos que promueven las terminales automotrices. Y en lo deportivo, hay estrategia. Siempre fue así y lo seguirá siendo. Pase lo que pase", determinó Mosley. Y así fue. Max dejó el principal puesto de la FIA (hoy ocupado por el francés Jean Todt) y la Fórmula 1 continuó por su camino.

Frecuentemente, la F.1 comparte el domingo de su Gran Premio más emblemático, el de Mónaco, con las 500 Millas de Indianápolis, la competencia más tradicional de los Estados Unidos, tal como sucedió anteayer. Y con ambas exposiciones, se manifiestan los dos estilos, tan opuestos, que se contrastan en los óvalos americanos con las pruebas de origen europeo.

En Indianápolis, cada último domingo de mayo, se corren las clásicas 500 Indy. Más de 250.000 espectadores colman las instalaciones de un predio único, donde la ciudad vive alrededor de lo que genera la mítica prueba.

Son casi 4 horas de adrenalina, donde el público contempla a los máquinas que transitan a 380 km/h (algo así como atravesar un campo de fútbol de arco a arco en menos de un segundo) con la alta probabilidad de ser testigo de un gran accidente.

Es cierto, también hay estrategias. Pero el sistema suele garantizar un final "cabeza a cabeza", ya que los relanzamientos son propios de la competencia luego de cualquier y mínimo. El domingo, después de recorrer 800 kilómetros, la competencia se definió por apenas 60 milésimas de segundo. O en realidad en 600 diezmilésimas de segundo, tal como se cronometra frente a la histórica hilera de ladrillos sobre la clásica pista. Nada. El triunfo quedó en manos de Ryan Hunter Reay (ganó 2,5 millones de dólares), que batió por medio auto al brasileño Helio Castro Neves.

También es cierto que el público americano tiene sus características. El autódromo está lleno en la largada (nadie quiere perderse la orden "Ladies and gentlemen, start your engines"), y sobre el final. En el medio, debajo de las tribunas hay espacio para los hot dogs, las gaseosas y el amplio merchandising que va desde el pequeño pin hasta automóviles 0 km ploteados con los colores que ven en el circuito. Pero todos saben que habrá adrenalina. Suele pasar en la NBA también.

La Fórmula 1 transita por un dominio abrumados del equipo Mercedes. La pole position en MonteCarlo, en ningún lugar tan valiosa como en las intrincadas y angostas calles del principado monegasco, fue de Nico Rosberg. El piloto alemán (en realidad se crió y reside en Mónaco) así como largó, llegó. Sin emociones. Una carrera que fue eclipsada por el desaire de su compañero Lewis Hamilton en el podio.

Desde que comenzó la temporada 2014, en Melbourne, no sólo las victorias pertenecieron a Mercedes (4 para Hamilton y las dos restantes para el hijo de Keke). El equipo germano mantiene el invicto en liderar las competencias. Sobre seis fechas disputadas, Mercedes encabezó las 368 vueltas.

Hamilton (sufrió la molestia en el ojo izquierdo) arribó en el segundo puesto a casi 10 segundos de su compañero de equipo. De haber llegado juntos, el tercero estaba a esa diferencia en los registros.

Esta situación es coyuntural. Mercedes ostenta un poderío que en 2013 estaba en manos de Red Bull, que a su vez mantuvo la hegemonía en la máxima categoría durante cuatro temporadas, de la mano de Sebastian Vettel.

La Fórmula 1 insiste con tener su GP en los Estados Unidos. Desafió las costumbres y pasó por el mismísimo Indianápolis, aunque ahora cuenta con el apoyo de los mexicanos en Austin. Sin embargo, los paladares son bien distintos. La explosión de emociones mantiene a los americanos y la excelencia en la tecnología y la estrategia mantiene su base en el Viejo Continente....

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